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Es relativamente fácil experimentar los beneficios médicos del cannabis. Una calada o dos de un porro con alto contenido de hachís puede ser la clave para muchas personas.

Sin embargo, las terapias con cannabis no solo se tratan de fumar marihuana. No es necesario fumar marihuana ni estar drogado para experimentar los beneficios médicos del cannabis.

En los últimos años, el advenimiento de potentes concentrados de aceite de cannabis, opciones de productos con CBD no psicotrópico e innovadores sistemas de administración que no producen humo transformaron el panorama terapéutico y cambiaron la forma en que se habla sobre el cannabis a nivel nacional.

Ya no se trata de si la marihuana tiene valor medicinal. Ahora, se trata de descubrir cómo optimizar el uso terapéutico del cannabis.

Eso puede ser un desafío, tanto para médicos como para pacientes. La mayoría de los médicos nunca estudiaron al cannabis en la escuela de medicina y, de acuerdo con una encuesta llevada a cabo en 2017, pocos sienten que están calificados para brindar a los pacientes asesoramiento sobre la dosis, las proporciones de CBD:THC, los diferentes modos de administración y los posibles efectos secundarios.

“La dosificación de cannabis no se parece a ningún agente terapéutico al que estuve expuesto durante mi capacitación médica”, comentó Dustin Sulak, médico en osteopatía y director de Integr8 Health, que atiende a pacientes en consultorios ubicados en Maine y Massachusetts. “Algunos pacientes utilizan pequeñas cantidades de cannabis de manera eficaz, mientras que otros utilizan dosis increíblemente elevadas. Atendí a pacientes adultos que lograban alcanzar efectos terapéuticos con 1 mg de cannabinoides en total al día, mientras que otros consumían más de 2.000 mg diarios sin experimentar efectos adversos”.

El cannabis se presenta en muchas formas diferentes con una amplia variedad de potencias, y aún no se estandarizó su producción y distribución en aquellos estados donde el cannabis es legal para uso terapéutico. Entonces, ¿cuál es la mejor forma de proceder si la dosificación del cannabis cambia constantemente?

Cómo controlar la psicoactividad

El uso exitoso del cannabis como medicamento depende en gran medida de cómo se administran sus propiedades psicoactivas. Muchas personas disfrutan de drogarse con cannabis; otras lo consideran poco placentero. La sensibilidad de una persona al tetrahidrocannabinol (THC), el principal componente psicoactivo del cannabis, es la clave para implementar un tratamiento eficaz.

El cannabidiol (CBD) no causa un estado drogado psicoactivo como el THC. De hecho, el CBD puede disminuir o neutralizar dicho estado, según la cantidad de cada compuesto que esté presente en un producto en particular. Una mayor proporción de CBD a THC implica que se logra un estado menos drogado. Hoy en día, los pacientes que consumen cannabis tienen la posibilidad de sanar sin la necesidad de drogarse.

En términos generales, existen tres tipos de cannabis (y productos con cannabis) con alto contenido de hachís:

  • Tipo 1 (THC dominante): alto contenido de THC, bajo contenido de CBD (varietales de marihuana psicoactiva ubicua que a millones de personas les gusta fumar)
  • Tipo 2 (THC y CBD): variedad de THC y CBD combinados (varietales psicoactivas, pero no tan potentes como las que poseen THC dominante)
  • Tipo 3 (CBD dominante): alto contenido de CBD, bajo contenido de THC (marihuana o cáñamo no eufórico)

Además, existe un cuarto tipo, aquellos cultivares de cannabis extraños que expresan, prominentemente, un supuesto cannabinoide menor (como CBG o THCV). Sin embargo, en términos de lo que hay disponible para los pacientes, la proporción de THC a CBD es fundamental y se debe considerar cuando se formulan estrategias de dosificación.

¿Cuál es la dosis adecuada para cada uno de los tres tipos principales de cannabis?

Microdosificación para principiantes

Uno de los conceptos erróneos más comunes sobre la terapia con cannabis es que uno tiene que drogarse para lograr el alivio de los síntomas.

“La mayoría de las personas se sorprenden al saber que se pueden lograr los efectos terapéuticos del cannabis en dosis inferiores a las necesarias para producir euforia o daños”, comenta el Dr. Sulak, quien afirma que “las dosis extremadamente bajas pueden ser muy eficaces, incluso más que el otro extremo (la dosis elevada)”.

La ciencia preclínica da crédito a la noción de que una pequeña cantidad de THC puede ser beneficiosa para la salud. La administración por vía oral de una dosis baja de THC (1 mg/día) dio como resultado “inhibición significativa de la progresión de la enfermedad” en un modelo animal con aterosclerosis (endurecimiento de las arterias), según un informe publicado en 2005 en Nature, que señaló: “Esta eficaz dosis es más baja que la dosis que generalmente se asocia a los efectos psicotrópicos del THC”.

Debido a la prohibición federal del cannabis y las consiguientes restricciones a la investigación, faltan datos clínicos que determinen si la terapia con dosis bajas de THC puede brindar protección contra la aterosclerosis en seres humanos. Sin embargo, esto es cierto: la práctica de la microdosificación, que implica el consumo de una dosis de cannabis psicoactivo secundario o ligeramente psicoactivo, obtiene cada vez más popularidad entre aquellas personas que quieren lograr los beneficios médicos del cannabis sin sentirse mareadas.

Aunque la ley federal lo prohíba, actualmente, se puede acceder a dosis mensurables de cannabis en forma de extractos de aceite concentrado, aerosoles sublinguales infundidos, tinturas, productos comestibles, cápsulas en gel, pomadas tópicas y otros productos.

“Comience de a poco y vaya despacio”

El adagio “Comience de a poco y vaya despacio” es apropiado para la terapia con cannabis, en general, y la valoración de THC, en particular, como lo discutieron Caroline MacCallum y Ethan Russo en un artículo publicado en enero de 2018 en el European Journal of Internal Medicine. Los autores, que ambos son médicos, proporcionan pautas sensatas a los profesionales de la salud y los pacientes con respecto a la administración juiciosa de preparaciones medicinales con THC como compuesto dominante (Tipo 1).

Si un nuevo paciente considera utilizar un cigarrillo electrónico o fumar cannabis con alto contenido de THC, Russo y MacCallum sugieren que comience con una sola inhalación y espere 15 minutos antes de volver a inhalar. Por lo general, los efectos del cannabis inhalado se pueden sentir en pocos minutos, lo que proporciona un alivio rápido a lo que está padeciendo una persona. Si es necesario, se puede inhalar una bocanada adicional cada 15 o 30 minutos, “hasta que se logre el control deseado de los síntomas”.

En cuanto a la administración por vía oral, se debe tener en cuenta que pueden pasar de 60 a 90 minutos antes de que se sientan los efectos de una sola dosis.

MacCallum y Russo sugieren un régimen cuidadosamente valorado para el consumo de productos con cannabis comestible con alto contenido de THC. Recomiendan que los pacientes con poca o nada de experiencia en el uso de cannabis comiencen con el equivalente de 1,25 a 2,5 mg de THC poco antes de acostarse durante dos días. Si no aparecen efectos secundarios no deseados, aumenten la dosis antes de acostarse en otro 1,25 a 2,5 mg durante los siguientes dos días. Continúen aumentando la dosis en un adicional de 1,25 a 2,5 mg cada dos días hasta que se logren los efectos deseados.

Si hay efectos secundarios adversos, deben reducir la dosis de THC a la cantidad anterior que se toleró bien.

Tipo 1: valoración de THC

Para lograr un alivio que sea adecuado para los síntomas, algunos pacientes pueden necesitar ingerir una preparación de cannabis dos o tres veces durante el día, además de su régimen nocturno. Nuevamente, se recomienda una valoración cautelosa: en los días 1 y 2, comience con una dosis equivalente a 2,5 mg de THC; en los días 3 y 4, aumente a 2,5 mg de THC dos veces al día; y, si se tolera bien, suba la dosis gradualmente hasta un total de 15 mg de THC (dividido en partes iguales a lo largo del día).

“Las dosis que excedan los 20 a 30 mg/día [de THC] pueden aumentar los eventos adversos o inducir la tolerancia sin mejorar la eficacia”, advierten los autores.

Los eventos adversos se relacionan principalmente con el THC y dependen de la dosis. Las dosis muy elevadas tienen más probabilidades de causar efectos secundarios no deseados.

Para la mayoría de los medicamentos, una dosis más elevada proporcionará un golpe terapéutico más fuerte. Sin embargo, no es tan simple con el cannabis. El THC y otros componentes del cannabis tienen propiedades bifásicas; es decir, dosis bajas y elevadas generan efectos opuestos. Las dosis bajas de cannabis tienden a estimular, mientras que las dosis elevadas, a sedar.

En términos prácticos, esto significa que comenzar con una dosis baja de cannabis y aumentarla de forma gradual producirá efectos más fuertes al principio. Sin embargo, luego de superado cierto punto, que es diferente para cada persona, “los aumentos de dosis pueden ocasionar que los efectos terapéuticos sean más débiles”, explicó el Dr. Sulak, “y aumenten los efectos secundarios”.

Sulak observa que “los síntomas provocados por sobredosis de cannabis reflejan los síntomas que una persona esperaría que una dosis adecuada de cannabis alivie: náuseas, vómitos, diarrea, sudoración, espasmos, temblores, ansiedad, ataques de pánico, paranoia, descoordinación y trastornos del sueño. Las sobredosis extremas pueden provocar alucinaciones e, incluso, psicosis aguda”.

Tipo 2: THC y CBD: potente pareja

A pesar de que a muchos pacientes les resulta favorecedora la dosis efectiva más baja, algunos se benefician más de un régimen de dosis elevadas de aceite de cannabis, preferiblemente uno que incluya una cantidad sustancial de CBD además de THC. Al reducir el techo de la psicoactividad del THC, el CBD hace que el tratamiento con aceite de cannabis de alta potencia sea más fácil de manejar. Si se necesitan dosis elevadas, la valoración constante durante varias semanas ayudará a aumentar la tolerancia a los efectos psicoactivos del THC.

El CBD y THC son la potente pareja de la terapia con cannabis. Ambos compuestos tienen atributos medicinales notables y funcionan mejor en combinación que como compuestos aislados. El CBD puede mejorar las propiedades antiinflamatorias y analgésicas del THC de manera sinérgica, por ejemplo, mientras reduce los efectos secundarios no deseados.

Un estudio clínico publicado en el Journal of Pain examinó la eficacia de diferentes niveles de dosificación de Sativex, un aerosol sublingual derivado del cannabis con una proporción de CBD:THC de 1:1. Este medicamento está aprobado en dos docenas de países. De 263 pacientes con cáncer que no lograban aliviar el dolor con opiáceos, el grupo que recibió 21 mg de Sativex por día experimentó mejoras significativas en los niveles de dolor, más que el grupo que recibió 52 mg de Sativex por día. Y los que recibieron dosis aún más altas (83 mg al día) redujeron su dolor no mejor que un placebo, pero experimentaron más efectos adversos.

El cannabis terapéutico es un medicamento personalizado. No existe una proporción o dosificación de CBD:THC que sea óptima para todas las personas por igual. Tan solo 2,5 mg de CBD combinados con una pequeña cantidad de THC pueden tener un efecto terapéutico. Si es necesario, dosis mucho más altas de formulaciones con alto contenido de CBD de buena calidad son seguras y se toleran bien.

Sin embargo, un producto con bajo contenido de THC no siempre es la mejor opción de tratamiento. Una combinación más equilibrada de CBD y THC podría ofrecer un mejor impacto que el CBD o el THC de forma individual.

Para los pacientes que nunca consumieron cannabis, una mejor idea sería comenzar con dosis bajas de un medicamento con alto contenido de CBD y poca cantidad de THC y, luego, aumentar la dosis lentamente y, si es necesario, la cantidad de THC, uno a la vez. Tome varias dosis bajas a lo largo del día, en lugar de una elevada.

En esencia, el objetivo es administrar dosis consistentes y mensurables de un medicamento con alto contenido de CBD con la mayor cantidad posible de THC que una persona pueda tolerar. Experimente, observe los efectos y modifique la cantidad de CBD y THC hasta que encuentre el punto adecuado con la combinación correcta de ambos compuestos.

Tipo 3: extractos con alto contenido de CBD de espectro completo

La microdosificación de cannabis es una opción viable para aquellas personas que prefieran no omitir el umbral psicoactivo. La terapia con dosis elevadas de CBD es otra forma de sanación sin la necesidad de drogarse.

Como regla general, el cannabis tipo 3 con CBD como compuesto dominante (y con poca cantidad de THC) no hará que una persona se sienta drogada. Tampoco lo hará una cepa de CBD puro (sin THC). Sin embargo, las cepas de CBD carecen de terpenos aromáticos críticos y otros cannabinoides, que interactúan sinérgicamente para mejorar los beneficios terapéuticos del CBD. Los cannabinoides de molécula aislada simplemente no son tan versátiles ni tan eficaces como las formulaciones de plantas enteras.

Una investigación preclínica demostró que el aceite de cannabis con alto contenido de CBD de amplio espectro es eficaz en dosis mucho más bajas y tiene un margen terapéutico considerablemente más amplio que la cepa de CBD. “La sinergia terapéutica observada con extractos de plantas resultan en el requerimiento de una menor cantidad de compuestos activos, con consecuentes efectos secundarios adversos reducidos”, concluyó un estudio israelí llevado a cabo en 2015.

En estudios en animales, las cepas de CBD requieren dosis muy elevadas y precisas para ser eficaces. Las interacciones problemáticas entre medicamentos también son más probables que ocurran con una cepa con dosis elevada de CBD que con el cannabis de planta entera.

Las cepas y los destilados de CBD derivados del cáñamo ya están disponibles en numerosas tiendas de Internet. Las empresas farmacéuticas también están considerando al CBD de molécula aislada como un tratamiento para la epilepsia intratable, la psicosis y otras enfermedades.

En un ensayo clínico llevado a cabo en 2012 y que involucró a 39 esquizofrénicos alojados en un hospital alemán, 800 mg de CBD puro de grado farmacéutico demostraron ser tan eficaces como los tratamientos farmacéuticos estándar, pero sin causar los duros efectos secundarios que por lo general se asocian a los fármacos antipsicóticos. Sin embargo, un estudio de seguimiento en la Universidad de Yale encontró poca mejora cognitiva en los esquizofrénicos a los que se les proporcionó una cepa de CBD.

CBD farmacéutico

Despojado del estigma del THC (y su valentía terapéutica), el CBD de molécula aislada se convertirá pronto en un fármaco aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para los trastornos convulsivos pediátricos. Esta es una buena noticia para las familias con niños epilépticos que poseen seguro médico. Cualquier persona que no cuente con seguro médico no podrá comprar epidiolex, un medicamento con CBD prácticamente puro fabricado por GW Pharmaceuticals como un medicamento anticonvulsivo.

Considere el rango de dosis utilizado en ensayos clínicos de epidiolex. Los niños con trastornos convulsivos catastróficos recibieron hasta 50 mg de epidiolex por kilogramo de peso corporal. Tales dosis elevadas causaron interacciones con otros medicamentos anticonvulsivos, lo que requirió que se realizaran ajustes en estos últimos para evitar una sobredosis tóxica.

En comparación, el Dr. Bonni Goldstein, autor de Cannabis Revealed, generalmente comienza con una dosis mucho más baja de aceite con alto contenido de CBD de amplio espectro (1 mg de CBD/kg de peso corporal) en niños epilépticos, con el entendimiento de que la dosis puede tener que disminuirse o incrementarse según la respuesta inicial. Si es necesario, Goldstein aumentará la dosis de CBD en incrementos de 0,5 mg/kg hasta alcanzar un máximo de 5 mg/kg de peso corporal. Y, esa cantidad también puede necesitar ser modificada.

Los niños y los adultos metabolizan los fármacos de manera diferente. Puede parecer contradictorio, pero los niños pequeños pueden tolerar dosis elevadas de concentrados de aceite de cannabis, incluidas las formulaciones con alto contenido de THC, que pueden ser desalentadores para un adulto. Por lo tanto, no es una buena idea calcular la dosis para un adulto en función de lo que funciona para un niño.

Si 1 mg/kg de CBD es una dosis inicial adecuada para un niño y un adulto pesa 15 veces más que el niño, no debe suponerse que la dosis inicial correcta de CBD para el adulto es de 15 mg/kg de peso corporal. Esa podría ser una dosis demasiado elevada. Si bien el CBD no tiene efectos adversos conocidos en ninguna dosis, una cantidad excesiva de CBD puede ser menos eficaz terapéuticamente que una dosis moderada.

Del mismo modo, no es una buena idea idear un régimen de dosificación basado en datos de estudios preclínicos en animales, ya que por lo general implican dosis elevadas de cannabinoides de molécula aislada. El metabolismo humano es diferente al de los ratones y las ratas, y los datos de modelos animales no siempre se condicen con la experiencia humana.

Medicamento personalizado

Tanto en personas como en animales, se debe determinar la dosificación de cannabis de forma individual. Varios factores entran en juego, incluida la salud general y el tono endocannabinoide, que están influenciados por la dieta, el ejercicio, los patrones de sueño, el estrés cotidiano y la genética. El cannabis se usa mejor como parte de un estilo de vida saludable.

Aquí, hay algunas variables de dosificación que se deben tener en cuenta:

  • Experiencia con el consumo de cannabis. ¿Es la primera vez que el paciente consume cannabis? ¿O fuma demasiado cannabis todos los días, pero no está obteniendo los mejores resultados? Un usuario con experiencia puede necesitar una dosis más elevada que una persona que recién comienza a consumir. O un usuario crónico podría necesitar un descanso para reiniciar su sensibilidad al cannabis (ver el “protocolo de desensibilización” de cannabis del Dr. Dustin Sulak en Healer.com).
  • Hora del día. La optimización del uso terapéutico del cannabis puede implicar el uso de productos con diferentes proporciones de CBD:THC en diferentes momentos del día: más CBD durante el día, más THC durante la noche.
  • Dosificación preventiva. La terapia de dosis baja prolongada puede ser ventajosa para controlar los síntomas crónicos o prevenir la recurrencia de la enfermedad. Estudios preclínicos indican que los cannabinoides tienen propiedades neuroprotectoras y cardioprotectoras que podrían limitar el daño que causa una lesión cerebral traumática o un infarto.
  • Ácidos cannabinoides. El cannabis crudo y sin calentar contiene CBD y THC en su forma “ácida”, CBDA y THCA, que no causan intoxicación. Consumidos por vía oral durante varios meses, los ácidos cannabinoides pueden ser eficaces en cantidades muy pequeñas, pero la dosificación precisa es difícil de obtener cuando se extrae jugo de cannabis crudo. Hay otros sistemas de entrega disponibles para productos con alto contenido de CBDA y THCA.

El cannabis es un medicamento seguro y tolerante. Averiguar cómo aprovechar al máximo las propiedades que mejoran la salud puede implicar algo de prueba y error. ¡No se preocupe! Al menos, el cannabis no es dañino como muchos productos farmacéuticos aprobados por la FDA.

Entonces, si recién comienza a consumir un medicamento con cannabis o si está buscando mejorar su rutina terapéutica, recuerde este consejo del Dr. Sulak: “Comience de a poco y vaya despacio y no tenga miedo de llegar hasta el final”


El director de Project CBD, Martin A. Lee, es el autor de Smoke Signals: A Social History of Marijuana – Medical, Recreational and Scientific.


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