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El uso de Cannabis como medicina no va a desaparecer. Los testimonios de pacientes, familias y médicos continúan alimentando el apoyo público para reintroducir el Cannabis al uso masivo en el gabinete medicinal de Estados Unidos. A pesar del lento ritmo de cambio en la políticas sobre Cannabis, es crucial que los médicos y otros profesionales de la salud presten atención con mente abierta a las razones para usar el Cannabis como medicina, sus riesgos con respecto a otras medicinas ampliamente usadas y la cuestión ética de si un acceso médico honesto al Cannabis debería ser prohibido por la ley.

Los médicos deberían saber que un importante aspecto de la popularidad y la prevalencia de la marihuana medicinal es su credibilidad científica. La investigación biomédica ha desenterrado un tesoro de descubrimientos sobre el sistema endocannabinoide (SEC). Los endocannabinoides son moléculas de señalización lípidas derivadas del ácido araquidónico que son producidas por todo el cuerpo, para nada confinadas solo al tejido nervioso como se creía y actúan mayoritariamente como señales paracrinas que sirven una amplia variedad de funciones homeostáticas. Estas van desde el control neuroendocrino sobre la alimentación y el metabolismo, la remodelación ósea, efectos pleiotrópicos sobre la función inflamatoria inmune, hasta los más familiares efectos anticonvulsivantes, para nombrar unos pocos. Numerosos libros y revisiones de literatura médica demuestran que el alcance de la importancia fisiológica de los endocannabinoides es más grande de lo que un comentario breve puede describir.

Este cuerpo de investigación es por supuesto poderosamente relevante al Cannabis. De alguna forma es irónico que muchos de los descubrimientos más importantes acerca de las propiedades neuroprotectoras de los cannabinoides, por ejemplo, hayan surgido de prioridades de financiamiento para estudiar el presunto riesgo de la marihuana. Sin embargo, el campo se ha expandido más allá de las prerrogativas de la investigación de abuso de drogas, anticipado por descubrimientos seminales que muestran la extraordinaria abundancia de la expresión de receptores cannabinoides CB1 a través del cerebro mamífero, y cómo los endocannabinoides se comportan como señales de retroalimentación celular negativas para atenuar la excitotoxicidad.

El consenso científico que ha surgido de este cuerpo de datos es excitante. El SEC humano puede ser visto como un sistema intrínseco de neuroprotección, una defensa homeostática del cerebro y la médula espinal contra la excitotoxicidad, convulsiones, daño traumático e isquemia cerebral. Los cannabinoides también defienden contra muchas facetas de la respuesta inmune que exacerban el daño cerebral, como la activación microglial. Además, se cree que la neuroinflamación crónica es central en las etiologías de muchas enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad. La inflamación es una causa principal del dolor crónico neuropático y reumático, y la investigación clínica apoya cada vez más el uso de cannabinoides como una potencial estrategia terapéutica. Los circuitos neurales centrales del dolor también son regulados activamente por los cannabinoides y en múltiples niveles; de hecho lo mismo puede decirse de los sistemas neurales de dolor, estrés y afecto emocional.

La literatura científica que soporta estas amplias aseveraciones es extensa y de alto calibre, y está activamente diseminada al público en varios grados de sofisticación. Si bien es cierto que solo una pequeña fracción de la investigación cannabinoide ha sido obtenida de pruebas clínicas – claramente una consecuencia de políticas obstruccionistas de prohibición – la investigación continúa a un ritmo veloz para demostrar la posibilidad mecanística para un rango de condiciones que aún me sorprende después de 20 años en este campo. También es universalmente reconocido que en dosis modestas el Cannabis y sus extractos son bien tolerados, y que aún en muy altas dosis causará incomodidad pero no la muerte. Por lo tanto no debería ser tomado con sorpresa o cinismo que tantos pacientes tengan la percepción de que el Cannabis puede ayudarlos o ya lo hace. La respuesta de la comunidad de la salud debería ser buscar la delantera en la curva educativa.

También ya es hora para los profesionales de la salud para que se involucren en una evaluación crítica y comentarios serios sobre los sistemas de prohibición que forzan a pacientes honestos a convertirse en criminales si llegan a usar Cannabis. Edúquense a ustedes mismos para formar una opinión y una posición ética sobre el uso de sanciones criminales para negar el acceso a la marihuana medicinal. Por mi parte, creo que las medidas legales como la “Amendment 2” en la Florida1 son un enfoque precavido y una imperativa moral.


Dr. Gregory L. Gerdeman es un professor asistente de Biología en el Eckerd College en Saint Petersburg y director científico de 3 Boys Farm en Ruskin, Florida. Ha investigado la neurociencia y farmacología del Cannabis y el Sistema endocannabinoide desde 1996. La versión en Inglés de esta editorial fue publicada originalmente en el South Florida Hospital News and Healthcare Report.


Nota de pie

  1. Amendment 2’ es un referendo constitucional aprobado el 8 de Noviembre de 2016 en la Florida, Estados Unidos, para permitir el acceso a la marihuana medicinal prescrita por médicos con licencia.

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