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La enfermedad de injerto contra huésped (GVHD, por sus siglas en inglés) es una complicación común y potencialmente fatal que ocurre luego de trasplantes de médula ósea u órganos sólidos. Esta afección mortal también puede ocurrir luego de que un paciente reciba una transfusión de sangre o se le trasplante tejido de una persona genéticamente diferente.

El índice de mortalidad por GVHD grave es superior al 80 por ciento. Además, no existen marcadores moleculares confiables que indiquen el comienzo o reflejen la gravedad de una reacción posterior al trasplante. Actualmente, no existen terapias aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para esta enfermedad. Por consiguiente, la capacidad de tratar GVHD grave es una necesidad médica principal que aún se logró.

Sin embargo, aún hay esperanzas, gracias al cannabidiol (CBD), un componente del cannabis que no causa intoxicación, según un equipo de científicos israelís del Centro Médico Rabin. Información de 2 estudios clínicos que se encuentran en la Fase 3 y se llevaron a cabo en Israel arrojó resultados drásticos cuando se administró 150 mg de CBD puro de forma oral dos veces al día a 10 pacientes con GVHD grave que no respondían a esteroides. A pesar de que el tamaño de la muestra fue pequeña, el resultado demostró ser notable: “El consumo fue seguro y no se reportaron efectos adversos significativos. Nueve de cada diez pacientes respondieron bien al tratamiento. Siete de ellos lograron remisión total y dos obtuvieron una respuesta parcial muy buena”.

Se presentó el estudio israelí (“Cannabidiol: una estrategia innovadora para tratar la enfermedad de injerto contra huésped”) durante el primer día de la conferencia de la Sociedad Internacional de Investigación sobre Cannabinoides (ICRS, por sus siglas en inglés) de 2018, que se llevó a cabo entre los meses de junio y agosto en la pintoresca ciudad holandesa de Leiden. Más de 500 delegados de todo el mundo asistieron a la reunión anual de 4 días, donde se abordaron temas relacionados con desarrollos innovadores en la ciencia del cannabis y la medicina.

La conferencia de la ICRS que se llevó a cabo este año contó con 58 presentaciones orales, que incluyen 4 discursos de apertura y 235 participantes que abordaron una amplia variedad de temas. El cannabidiol (CBD) apareció prominentemente en muchos de estos informes, que también analizaron los beneficios médicos del tetrahidrocannabinol (THC) y otros cannabinoides vegetales. Sin embargo, el enfoque principal, como siempre, estuvo en el sistema endocannabinoide en sí mismo, que intercede en muchos de los efectos del cannabis.

THC y CBD para la salud cerebral

Andras Bilkei-Gorzo, un científico de la Universidad de Bonn, relacionó el envejecimiento del cerebro con la disminución en la actividad del sistema endocannabinoide (caracterizada por la reducción de los niveles de endocannabinoides y del enganche con el receptor cannabinoide tipo 1 [CB1]). Sin embargo, modelos animales arrojaron que la disminución cognitiva normal relacionada con la edad se puede contrarrestar con una baja dosis crónica de THC: “Lo más sorprendente es que el tratamiento con THC proporcionó una transcripción equilibrada del gen hipocámpico en ratones viejos para que sus perfiles de expresión se parecieran más a los de animales jóvenes sin THC… Por consiguiente, la restauración de la señalización del CB1 en individuos ancianos podría ser una estrategia eficaz para tratar o evitar deficiencias cognitivas relacionadas con la edad”.

Las propiedades neuroprotectoras de los cannabinoides vegetales se notaron en varias otras presentaciones en la ICRS de 2018:

  • Enfermedad de Alzheimer. Científicos australianos informaron que el tratamiento crónico con CBD (50 mg/kg) revirtió déficits cognitivos en modelos animales con Alzheimer. [Tenga en cuenta que esta dosis corresponde a CBD de molécula aislada pura, mientras que los aceites con alto contenido de CBD de planta entera y espectro completo son eficaces en dosis mucho más bajas].
  • Enfermedad de Parkinson. Investigadores brasileros descubrieron que 30 mg/kg de CBD puro redujeron la pérdida de neuronas dopaminérgicas en regiones cerebrales implicadas en la enfermedad de Parkinson.
  • Epilepsia. Investigadores de la Universidad de Sídney, que trabajan con un modelo de ratón con síndrome de Dravet, un trastorno convulsivo que ocurre en infantes, descubrieron que el “CBD mediante umbrales secundarios” potenció “la probabilidad anticonvulsiva del THC”.
  • Derrame cerebral. Un equipo de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) determinó que el CBDA (la versión sin procesar del cannabidiol que está presente en la planta antes de que se coseche, caliente y decarboxile en CBD), que actúa mediante el receptor de serotonina 5-HT1A, es un neuroprotector en un modelo celular de un derrame cerebral.
  • Traumatismo cerebral en recién nacidos. Científicos españoles estudiaron las propiedades neuroprotectoras en un modelo de rata recién nacida con isquemia hipóxica (daño cerebral por falta de oxígeno y nutrientes) y relacionaron estos efectos con el receptor cannabinoide tipo 2 (CB2). Estos investigadores presumieron que no hubo “acción directa del CBD en los receptores CB2”, aunque notaron que la información era coherente con la posible intervención de “heterómeros CB2/5-HT1A”. Los heterómeros ocurren cuando se combinan diferentes receptores para formar mecanismos de señalización innovadores (en este caso, el receptor CB2, que el CBD no activa, y el 5-HT1A, un receptor de serotonina clave, que el CBD activa).

Sinergias del CBD

Clara Andradas, una científica médica del Telethon Kids Institute en Australia occidental, investigó las posibles aplicaciones de los cannabinoides para tratar cáncer pediátrico, en especial, tumores cerebrales malignos. Su presentación reveló que el CBD y THC redujeron la viabilidad de células cancerígenas en el cerebro, un efecto mediado en parte por el receptor CB2. Además, concluyó que “la combinación de cannabinoides con quimioterapias convencionales mejora los efectos antiproliferativos en dichas células”.

Científicos de la Universidad del Temple evaluaron el impacto terapéutico del CBD combinado con betacariofilenos (BCP), un versátil terpeno presente en muchas variedades de cannabis, especias de cocina y vegetales de hoja verde. A diferencia del cannabidiol, el BCP activa directamente el receptor CB2, que modula la función inmunológica y la neuroprotección en respuesta al traumatismo cerebral. Los dos compuestos juntos “mostraron una reducción estadísticamente significativa en el tamaño del infarto”, según los investigadores, que concluyeron que la “combinación de terapias puede proporcionar un mejor beneficio que los tratamientos individuales” y se deben explorar más en profundidad para tratar derrames cerebrales isquémicos y otras enfermedades.

Mark Lewis, un científico fitólogo de Napro Research en California, proporcionó evidencia adicional de que el medicamento con cannabis de planta entera puede ser más eficaz que los cannabinoides de molécula aislada puros. Lewis reprodujo varios quimiotipos de cannabis con alto contenido de CBD y BCP. El análisis in vitro demostró que varias proporciones de CBDBCP inhibieron la inflamación celular. La administración conjunta de CBD y BCP “proporcionó mejores efectos en comparación con la administración individual de cada compuesto”. Es de particular interés el impacto antiinflamatorio “producido por ciertas concentraciones de CBD aumentadas hasta 10 veces cuando se administraron en forma conjunta con ciertas concentraciones de BCP”.

Relatos anecdóticos de consumidores de cannabis avalan los beneficios de remedios artesanales con alto contenido de terpeno. Whistler Therapeutics, una empresa boutique de marihuana medicinal ubicada en British Columbia, encuestó a pacientes canadienses para evaluar el impacto analgésico de diferentes terpenos aromáticos en cannabis. Infundidos con sus propias propiedades medicinales, los terpenos interactúan sinérgicamente con el CBD, el THC y otros cannabinoides vegetales. Con el fin de controlar el dolor, los mejores resultados se obtuvieron al usar variedades de cannabis con notables concentraciones de mirceno y transnerolidol.

Lea la Parte 2: ICRS 2018: Informe de Leiden – “Dirigir el sistema endocannabinoide para el alivio terapéutico”


El director de Project CBD director, Martin A. Lee, es el autor de Smoke Signals: A Social History of Marijuana – Medical, Recreational and Scientific.


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