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El Cannabis ha sido un personaje del drama humano durante por lo menos los últimos diez mil años y es probable que hasta por más tiempo. Ella, el género Cannabis, ha sido vista y sentida como un ser, como una deidad, en muchas culturas. Y digo ella porque histórica y actualmente en la cultura occidental, ese es el género que experimentamos cuando interactuamos con el Cannabis.

Ocho mil años atrás, las semillas de Cannabis eran usadas como alimento en la China. Seis mil años atrás, los chinos cultivaban un ancestro de la Cannabis sativa por las fibras de sus tallos, cáñamo, para hacer cuerdas y tejer textiles. Sabemos que los chinos empleaban partes de la planta de Cannabis como medicina para varias dolencias cinco mil años atrás. Al menos tres mil años atrás, a través de Asia Central y tal vez más lejos, las semillas eran ampliamente usadas en rituales – como ofrendas en invocaciones y también se dejaban junto a flores en las tumbas. El Cannabis era muy usado como incienso que podía afectar a los que respiraban el humo en el ambiente.

Mientras tanto, la Cannabis indica se había vuelto muy popular en el subcontinente Indico, donde los usos medicinales y rituales se arraigaron. Veinticinco mil años atrás, varios tipos de Cannabis y semillas fueron introducidos en el norte de Europa desde Asia. Viajeros de la ruta de la seda deben haber transportado y comercializado de todo, desde los mitos hasta la medicina de la planta. A partir de los años 1500 en adelante y hasta tan solo hace 80 años, el Cannabis era muy apreciado en Norte América como medicina herbal excepcional y fibra totalmente útil. Luego las cosas cambiaron.

El establecimiento médico y legal del gobierno de Estados Unidos demonizó oficialmente la planta y sólo recientemente estamos emergiendo de este siglo absurdo de prohibición de los regalos de la naturaleza. Sabemos que la medicina, nutrición y el picante incienso del Cannabis fueronvalorados durante varios milenios pasados, pero no sabemos mucho sobre la historia de su personificación en las muchas regiones étnicas a través de Asia y África. Hubohumeantes grupos rituales, aliviadores aceites y efectivas infusiones medicinales. Hubo historias y canciones sobre ella, con seguridad. Hay algunas antiguas referencias literarias a como ella era percibida.

En la China Antigua, ‘ Ma’ era el nombre de la deidad residente en el cáñamo, la fibra extremadamente útil que se obtiene de los tallos del Cannabis. Las plantas hembra y macho están representados en el pictograma para el cáñamo, sentados dentro de un refugio o casa. (La especie Cannabis es dioica, lo que significa que produce flores hembras y macho en plantas separadas. El viento es el polinizador que permite que el polen macho fertilice a las hembras).

El cáñamo ha sido una planta de fundamental utilidad para cientos de generaciones de humanos. “Ma” era por lo tanto el espíritu de donde ella crecía, ella quien nos viste, ella quien nosune, ella quien todo lo ata. Las variedades para textiles y cordajes son esenciales para las culturas humanas, y el cáñamo ha sido apreciado como esa útil especie desde los días en que todo crecía salvaje y todos éramos nómadas. El cáñamo era aún un material crucial cuando los grandes navíos europeos partieron a buscar las riquezas del mundo, pero para entonces, los europeos del siglo dieciséis, en su mayoría cristianos, no estaban tan interesados en las deidades naturales residentes en las plantas que crecían para las fibras de sus cuerdas, velas y banderas.

Un nombre en la etimología popular a menudo denota el respeto de larga data y el género que una determinada cultura reconoce en una planta. Cannabis fue el nombre dado por el taxónomo del siglo diecisiete Linnaeus, porque ‘ canvas’ era el término que la gente del común usaba para referirse al tejido hecho con cáñamo. Los orígenes del nombre marijuana son controversiales. Hay tantas plantas poderosas en Latino América, algunas con nombres populares que son versiones de ‘ María’ o la Vírgen, algunas con el título Santo o Santa, que significa sagrado o santificado.

Desde luego, las culturas hispánicas eran originalmente pueblos indígenas de las Américas, recubiertos con una mezcla de sincretismo católico europeo e influencia africana animista. El Cannabis era una especie del viejo mundo que fue introducida a las Américas en los inicios de la colonización por los españoles y los portugueses, y/o por los esclavos africanos en sus barcos.

Los pueblos nativos de las Américas tenían una relación de larga data con el acto de fumar, ya que habían domesticado varias especias de tabaco, y muy temprano inventaron la tecnología popular de la pipa o el cigarrillo. El tabaco es tradicionalmente una planta altamente espiritual que se manifiesta en absoluto como varios tipos de entidades residentes, macho y hembra, quienes pueden ser conjurados en la oración. Habría sido natural para los que fumaran tabaco como medicina de oración reconocer el potencial espiritual del Cannabis fumado, y sentir la presencia de alguien ahí con quien podemos hablar. Alguien que nos mostrara y nos ayudara a entender las vicisitudes de la vida, y que tal vez nos ayudara a encontrar la felicidad en el presente.

Cuarenta años atrás, en la costa occidental de México, estuve con pueblos indígenas costeros, y algunos de ellos fumaban Cannabis. Al final de un largo día, los jóvenes pescadores fuman un poco, suspiran, y se recuestan en la arena diciendo “Ay, gracias, estoy hasta la madre”. Esto significaría “He alcanzado a la Madre, estoy arriba, estoy en sus brazos.” Fue entonces cuando empecé a pensar en la entidad femenina en la marihuana, en quién es el Cannabis y en qué es lo que ella nos da.


Kathleen Harrison es la cofundadora y directora de Botanical Dimensions, una organización sin ánimo de lucro cuya misión es “recolectar, proteger, propagar y entender plantas con significado etnomedicinal y su tradición”. Este es un fragmento de “Who is She? The Personification of Cannabis in Cultural and Individual Experience” publicado en Cannabis and Spirituality: An Explorer’s Guide to an Ancient Plant Spirit Ally editado de Stephen Gray © 2016 Park Street Press. Impreso con permiso del editor de libros Inner Traditions International.


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